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martes, 9 de noviembre de 2021

Limp Bizkit - "Still Sucks" (2021)


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Corría el viernes 29 de octubre de 2021 y los liderados por el carismático y siempre odiado y amado Fred Durst anunciaron la salida de su ¿esperado? sexto disco de estudio para el 31 de octubre. Es decir dos días después y en un día nada común para el lanzamiento de nuevos registros (es decir un domingo en vez de un viernes). Boom.

Por qué "¿esperado?" y no "esperado". Justamente por este motivo. Porque nadie se lo veía venir. O mejor dicho, se viene esperando un nuevo trabajo discográfico de Limp Bizkit, es decir el sucesor de "Gold Cobra", desde 2012. Momento en el que anunciaron con bombos y platillos que su esperado nuevo disco se titularía "Stampede of the Disco Elephants". Se acuerdan? Después se corrió para 2014, momento en el que la banda dejó Cash Money Records, su sello en ese entonces. A partir de ese momento, el álbum permaneció en desarrollo durante años sin una fecha de lanzamiento confirmada. El guitarrista Wes Borland ya había terminado de componer y grabar las guitarras del disco, pero a fines de 2017 declaró que su coequiper Fred Durst todavía estaba trabajando en sus partes. En julio de 2017, Durst afirmó en Instagram que el álbum ya había estado disponible online durante un año y medio en la plataforma Soulseek, pero Borland refutó esto diciendo que "no se de qué está hablando" Fred Durst. Borland reiteró nuevamente el progreso de la banda en noviembre de 2018. Los cuatro temas que se habían editado a modo de single entre 2012 y 2014, es decir "Lightz (City of Angels)"; "Ready To Go" con Lil Wayne; "Thieves" (cover de Ministry) y "Endless Slaughter", finalmente se eliminaron del disco. En la edición 2021 del mítico festival Lollapalooza, llevado a cabo en Chicago en julio pasado, la banda terminó su set con un tema llamado "Dad Vibes", que Durst adelantó que formaría parte del próximo disco. Además de esto, una pista de hip hop llamada "Turn It Up, Bitch!" según DJ Lethal, se ha utilizado como salida para los shows en Chicago y Wallingford, y en este último se anunció que sería la cuarta pista del nuevo álbum.

Listo el background y parte de la histeria historia en torno al disco. Ahora vamos a lo que realmente nos compete: el disco en sí mismo. La apertura de la mano de "Out Of Style" nos transporta automática e inmediatamente a 1999. Un genial riff saltarín y, creo yo, muy difícil de reproducir en vivo a cargo de un Borland en llamas y un Durst rapeando como en las mejores épocas, aunque bastante melódico por momentos. Le sigue "Dirty Rotten Bizkit", otro gran momento del disco. Y eso que recién empieza. En este punto, definitivamente aterrizamos con un DeLorean DMC en 1999. Con tan solo 03:01 de duración, el tema nos transporta por distintos momentos de la carrera de Limp Bizkit, aunque nunca por "Three Dollar Bill, Y'all$", el debut de la banda, crudo y rabioso por donde se lo escuche. Llega el turno del ya conocido "Dad Vibes". Un tema que al principio parecía más un interludio entre tema y tema, pero que al escucharlo en su versión final en el disco, resulta ser un tema más. Y bastante pegadizo. Un tema en el que Durst ironiza sobre su rol de padre a los 51 años de edad, rapeando calmadamente pero siempre con groove. Si. Fred Durst tiene 51 años de edad. Le sucede el antes mencionado "Turn It Up, Bitch!", un hip hop con contrabajo sampleado al mejor estilo House Of Pain o Cypress Hill, donde Durst rapea a más no poder sobre el regreso de la banda en particular y el nü metal en general. Y es recién ahora donde el disco se calma un momento de la mano de "Don't Change" de INXS, un tema que recuerda levemente a Oasis y a la versión de "Behind Blue Eyes" de The Who, incluída en "Results May Vary" (2003). Sigue "You Bring Out the Worst in Me", tema que nos retrotrae a "Significant Other" a primera escucha, al menos al principio, y en donde Fred Durst saca a relucir por primera vez en el disco su rabia, gritos mediante como en sus mejores épocas, aunque para la ocasión apoyado en distintos efectos de distorsión. Le sigue otro gran momento del disco, "Love The Hate", en donde Durst se autoflagela en formato de insulto, junto con otra voz que también lo denefestra, siempre en plan irónico, claro. Este sí es más un interludio que un tema con sus casi dos minutos de duración. Llega "Barnacle", un tema en perfecto plan Stone Temple Pilots donde nuevamente el frontman muestra su enojo, pudriendo su voz durante unos instantes. Díganme si la melodía cantada del estribillo no les recuerda a "Sex Type Thing" de STP. Con "Empty Hole" llega el segundo momento desenchufado del disco. Un tema que parece estar de más y en donde Durst se luce tras el micófono, pero que al durar también menos de dos minutos, se deja escuchar, más con los acordes acústicos de Borland, que llenan en todo momento. "Pill Popper" llega para levantar un poco el clima reinante, esta vez en plan industrial, y nuevamente con un Durst que explota en el estribillo, siempre respaldado por distorsiones y efectos varios. Le sigue "Snacky Poo", el tema más largo del disco con sus 04:11 de duración. Un hip hop super fiel al Limp Bizkit de "Significant Other". Y el plan unplugged vuelve una vez más de la mano de "Goodbye", último track del disco, siendo el tercer tema "desenchufado" de un disco que reúne doce tracks en casi treinta y dos minutos de duración.

Para el curioso que llegó hasta este punto de la reseña sin haber escuchado el disco, así como aquel que me ha preguntado por otras redes y canales qué opino del disco, mi respuesta es que si te considerás un hardcore fan de Limp Bizkit o incluso un simpatizante de la banda, lo escuches sin miedo. Te vas a encontrar con un Fred Durst un poco más apagado que de costumbre (de nuevo, estamos hablando de un hombre de familia de 51 años de edad y no de un jóven rebelde de 29, que pedía romper todo en "Break Stuff") pero con el mismo groove de siempre. Un Wes Borland IMPLACABLE tras las seis cuerdas. Un John Otto que cumple como siempre (si bien forma parte de los créditos del disco, en vivo lo está reemplazando Brandon Pertzborn, baterista de Black Flag y Marilyn Manson, entre otras, ya que supuestamente Otto estaría en rehabilitación, así no haya trascendido oficialmente). Un Sam Rivers sólido en estudio, pero de desmejorada apariencia física, teóricamente producto de una disfunción hepática por excesos con el alcohol (incluso fue transplantado recientemente). Y un DJ Lethal activo como siempre. "Still Sucks" cuenta con grandes momentos (empezando por los primeros dos temas), así como con canciones que quizás estén de más. Pero en media hora (la duración promedio de los temas no alcanza los tres minutos) se pueden escuchar sin ningún inconveniente.

Semejante espera para un disco de media hora? Tómalo o déjalo. La cuestión es que Limp Bizkit volvió al ruedo después de un gran letargo para demostrar que el nü metal sigue más vivo que nunca. Y que siguen haciéndote mover cualquier extremidad del cuerpo con el mismo beat que escuchamos hace poco más de veinte años atrás. Te guste o no.


Setlist:

01. Out of Style (03:22)
02. Dirty Rotten Bizkit (03:01)
03. Dad Vibes (02:12)
04. Turn It Up, Bitch (02:20)
05. Don't Change (cover de INXS) (02:55)
06. You Bring Out the Worst in Me (03:12)
07. Love the Hate (01:56)
08. Barnacle (01:55)
09. Empty Hole (01:52)
10. Pill Popper (02:24)
11. Snacky Poo (04:11)
12. Goodbye (02:35)

Duración: 31min 55seg



miércoles, 20 de octubre de 2021

Dream Theater - "A View From the Top Of The World" (2021)


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¿Qué decir de "A View From the Top Of The World", el flamante decimoquinto registro discográfico de estudio de los proclamados titanes del metal progresivo, que difiera un poco de lo dicho en reseñas de discos anteriores? No mucho, para ser honesto. A esta altura del partido, Dream Theater es, salvando las (kilométricas) distancias, como AC/DC. Es decir una banda que si bien busca reinventarse disco a disco, terminan cayendo siempre en la misma fórmula. Una y otra vez. Para muchos, entre los que me incluyo, esta fórmula es la ganadora. No podemos esperar un disco thrashero de los neoyorkinos, así "Train Of Thought" haya sido el disco más pesado y oscuro de la banda. Ni aproximado al death metal. Ni al heavy tradicional. Ni a ningún otro subgénero. Hoy por hoy, Dream Theater es el perfecto sinónimo de "metal progresivo". Cada vez que alguien habla del subgénero en cuestión, es una sola la banda que viene a la cabeza. Claro: los de Petrucci y compañía. Incluso, para muchos de sus detractores, decir "metal progresivo" es sinónimo de mala palabra, de aburrimiento, de música para músicos. La realidad es que el subgénero es muy rico como para pensar solo en Dream Theater. Aunque la realidad sea otra.

"A View From the Top of the World"
es Dream Theater en su máxima expresión musical, ampliando el sonido que ayudaron a crear, mientras mantienen la esencia de los elementos que les han otorgado hordas de devotos fanáticos alrededor del globo. El registro en cuestión marca el segundo disco de estudio de la banda en ser editado bajo el sello InsideOutMusic/Sony Music. El arte de tapa fue creado por el eterno colaborador de la banda, Hugh Syme, quien ha trabajado con popes tales como RushIron Maiden y Stone Sour, entre otros. El disco fue producido por el mismísmo John Petrucci, acompañado adicionalmente por James "Jimmy T" Meslin, mientras que la mezcla y masterización estuvieron a cargo del reconocido músico y productor Andy Sneap, actual "hired gun" de Judas Priest para sus conciertos en vivo.

Desde el arranque, de la mano de "The Alien", primer corte dado a conocer por la banda, es inevitable pensar automática e inmediatamente en Dream Theater. El sonido, inmaculado como siempre. Aunque personalmente percibí un sonido mucho más pulido en los parches y platillos, comandados por el gran Mike Mangini. De hecho, hacía tiempo que no escuchaba en la banda un sonido tan perfecto en materia de batería y percusión. Me animo a decir incluso que me recordó a su antecesor, el siempre inquieto Mike Portnoy, miembro fundador de la banda pero que dejó de pertenecer a la misma hace ya once años.

Antes que sigan leyendo, preguntándose cuánto duran los temas, el más corto es "Trascending Time", quinto track del álbum, el cual no llega a los seis minutos y medio de duración y que recuerda muchísimo a Rush. Incluso es el más melódico del disco, aunque se sabe la melodía abunda en los discos de Dream Theater. Mientras que el más largo del opus es el último track, el cual le da nombre al disco y que acusa la friolera de veinte minutos con veintitrés segundos. El famoso último-tema-de-disco-de-Dream-Theater-que-se-dura-todo. Algo a lo cual la banda nos tiene sumamente acostumbrados. ¿Pero cuánto dura todo el disco? Exactos 4215 segundos. O sea 70 minutos con 25 segundos. Es decir poquito más de una hora y diez minutos. Y estamos hablando de tan solo siete temas. Volviendo al tema que le da nombre al disco, al igual que todos los temas bien largos de la banda, es un medley épico que resume en veinte minutos los setenta que dura el álbum y en donde James LaBrie aparece recién promediando los tres minutos del tema. Creo que a esta altura no es necesario detenerme en la cantidad de cambios de tempo y climas a lo largo y ancho del tema. Quienes siguen a la banda, saben exactamente a qué me estoy refiriendo. Recién a los nueve minutos de duración, el tema se apaga, dándole respiro a la mayoría de los músicos de la banda, quedando solo John Petrucci y un emotivo arpegio limpio, sobre la constante base propuesta por el siempre magnífico Jordan Rudess en teclados. Lógicamente, la calma dura poco. Poco en relación a lo que dura el tema, porque en realidad estoy hablando de cinco minutos de tranquilidad, lo cual puede parecer una eternidad para muchos pero no para los Dream Theater. El final, una vez más, épico por donde se lo escuche.

Pero antes de esta verdadera obra de arte, está "Awaken The Master", sexto tema y el segundo más largo del disco, con sus 09:47 de duración y que se lleva el premio al track más pesado de "A View From the Top Of The World". El único suavizante del tema es Jordan Rudess, quien pone paños fríos sobre un tema que explota desde el inicio y que luego se calma apenas un momento, siempre de la mano de los teclados, que pasan a predominar. Pero que también duran un momento, volviendo a predominar el resto de los instrumentos.

"Abordamos cada álbum como si fuera el primero"
, dijo LaBrie. "Ha sido un gran viaje, pero no vamos a parar". Y todo parece indicar que así será, ya que la banda planea salir de gira en apoyo del nuevo disco. La gira norteamericana de "Top Of The World Tour" comienza el 28 de octubre en Mesa, Arizona, y termina el 14 de diciembre en St. Petersburg, Florida. La gira hará paradas en Seattle, Chicago, Washington, Nueva York y  Orlando, entre otras. Por ahora, no hay noticias sobre el resto de la gira, aunque no dudo que los llevará por prácticamente todo el mundo.


Tracklist:

01. The Alien (09:32)
02. Answering The Call (07:35)
03. Invisible Monster (06:30)
04. Sleeping Giant (10:04)
05. Transcending Time (06:24)
06. Awaken The Master (09:47)
07. A View From The Top Of The World (20:23)

Duración: 70:25






sábado, 1 de mayo de 2021

A treinta años de "Contradictions Collapse"

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Si alguna banda me demostró que literalmente existe un colapso de contradicciones, ya sea en lo lírico, en lo musical e incluso en la orientación musical, dicha banda fue; es y siempre será Meshuggah. Una banda sueca, nacida en un pueblito llamado Umeå, en donde lo más parecido a hacer otra cosa que no sea sudar la casaca para beneficio de un patrón, era hacer música. Y como los Meshuggah necesitaban exteriorizar sus frustraciones, enojos y rabia contenida, decidieron juntarse y grabar un disco al que originalmente llamaron "(All This Because Of) Greed" (algo así como "todo esto es por codicia") pero que finalmente devino en "Contradictions Collapse", el disco que todos conocemos como el debut de Meshuggah. Disco que este año, precisamente el día internacional del trabajador, cumple nada más ni nada menos que treinta años.

Si, tres décadas de un disco que al principio para muchos, fue un disco más, de una banda más. Otro disco thrashero, de otra banda thrashera. Y todo por el tupá tupá que marca el arranque del disco, de la mano de "Paralyzing Ignorance", un tema que de movida arranca... raro. Raro para la época. Raro para el género. Simplemente raro. Cadencia jazzera pero rabiosa, distorsionada, violenta. Y que luego de un machaque, deviene en un thrash hecho y derecho. Primero a medio tiempo y luego a tiempo completo y a toda velocidad. Según los eruditos en la materia, el debut de Meshuggah no se trataba de otra cosa más que de un híbrido entre tres subgéneros del palo: el antes mencionado thrash metal, el metal progresivo y el no muy bien visto metal alternativo. Este último quizás por la época. Epoca de grunge y reinvención del metal y del thrash metal en particular. Lo cierto es que "Contradictions Collapse" es un híbrido, un hermoso experimento, estamos de acuerdo, pero muy personal. Al momento, y con mis cuarenta y dos años, puedo dar fe: hasta ese momento, no había banda que sonara como Meshuggah. Era como si el dial de nuestra radio favorita de metal se cruzara con una de jazz, pero sonando armoniosa y sincopadamente al mismo tiempo.

Donde mejor definiría al debut de los suecos es en "Erroneous Manipulation", segundo track del disco. Un tema que aparenta ser uno más del montón, pero que tiene una dirección increíble, unos matices grandiosos y un groove nunca antes escuchado. En el track en cuestión es donde más se luce el baterista Tomas Haake, uno de los miembros fundadores de Meshuggah y a su vez, uno de los músicos más idolatrados y respetados tras los parches, además ideólogo del Drumkit From Hell, The Metal Foundry y Metalheads, expansiones de las aclamadas aplicaciones de audio EZ Drummer y Superior Drummer de Toontrack, grabados en Dugout Studio por el mismísimo Tomas Haake, el ingeniero Daniel Bergstrand (In Flames, Meshuggah), Mattias Eklund (Toontrack) y el recientemente reincorporado Fredrik Thordendal, guitarrista y miembro fundador de Meshuggah. Si, por si no lo sabían, Fredrik se reincorporó a la banda después de un impasse en el que se supone que compuso o grabó (o las dos cosas juntas) su segundo disco solista.

Volviendo al disco, seguimos con “Abnegating Cecity”, un thrash metal progresivo que desde el arranque no da respiro, atraviesa distintos tempos y en el cual nos encontramos lo que para muchos es el origen del djent, esa técnica de palm muting trabado que luego muchos (muchísimos) copiaron e incluso llamaron y siguen llamando subgénero. No, gente. El djent es una técnica de guitarra. No un subgénero musical. En lo sucesivo, una vez que nos damos cuenta, comenzamos a escuchar cada vez más djent en el disco. Quizás no tanto (o no tan definido) como en los discos que suceden a “Contradictions Collapse”.

En “Internal Evidence”, seguimos evidenciando el potencial y técnica de la banda. Incluso, siendo el cuarto track del disco, confirmamos lo que veníamos pensando desde el comienzo del disco: qué raro toca Fredrik Thordendal! No mal. Sino raro. Sus solos juegan con notas que caen perfecto en el tema, pero uno no entiende cómo. Es como si tocara en reversa pero con la particularidad que las notas caen donde tienen que caer. Resulta muy interesante escuchar al guitarrista, sobre todo en los solos, muy jazzeros incluso.

Llega “Qualms Of Reality” y con éste, nuevamente confirmamos otra teoría: “Contradictions Collapse” es una suerte de “... And Justice For All” de Metallica pero más violento y progresivo. No una copia, claro. Sino un modelo a seguir. Modelo que quedó plasmado únicamente en el debut de los suecos. Es recién en este tema que los Meshuggah bajan unos cuantos cambios. Promediando el tema, aparecen guitarras acústicas, súper limpias, y un Tomas Hakke que descansa un poco, reposándose sobre el aro de su redoblante, mientras Thordendal se despacha con un emotivo solo de tintes jazzeros pero mucho más redondo que los que venía haciendo. Es recién después de este bello paisaje que la banda da lugar a uno de los momentos más rápidos y agresivos de toda su carrera. Un gran cambio de clima.

“We'll Never See the Day” es otro Señor Thrash (progresivo siempre). De hecho es, junto con “Erroneous Manipulation”, de lo más gustoso del disco. Sin desmerecer al resto, claro. Es muy difícil quedarse con un tema de este registro discográfico. Algunos tienen más ingredientes. Algunos tienen más climas, más paisajes. Realmente todos tienen lo suyo. En todos, sobresale la precisión y la calidad de los músicos.

Aunque si nos tenemos que detener en la precisión, creo que el premio mayor se lo lleva “Greed”, antepenúltimo tema del álbum. Tema que incluye uno de los solos más rápidos de Thordendal, no solo del disco sino incluso de toda su carrera.

Llegando al final, nos encontramos con “Choirs of Devastation”, a mi parecer el mejor tema del disco. No porque sea instrumental (aunque en las estrofas, hay una voz hablada que queda siempre en el fondo). Entonces por qué me parece el mejor tema del disco? Porque tiene todos los condimentos de una obra maestra. Una intro grandiosa, con un tenue solo de guitarra armonizado apoyado sobre un arpegio a base de guitarra acústica, un arranque que delinea perfectamente lo que se viene, un machaque y una base que Meshuggah adoptará en lo sucesivo, más guitarras armonizadas (muy raro en los suecos) y un final que termina dándole forma a modo de desenlace a un arranque que durante todo el tema fue marcando el camino. Con tan solo cuatro minutos de duración (“Choirs of Devastation” es el tema más corto del disco), la banda muestra perfectamente su propuesta e incluso da a conocer lo que seguirá haciendo a lo largo de los años.

Para el final, llega “Cadaverous Mastication”, el tema más largo del disco, acusando poco más de siete minutos y medio. A mi parecer, el cierre perfecto para un disco que aunque no es tan logrado como sus trabajos posteriores, definitivamente vale la pena escuchar. Por qué cierre perfecto? Porque hace las veces de resumen del disco, conteniendo absolutamente todos los ingredientes dentro del mismo. Y por qué “Contradictions Collapse” no me parece un disco tan logrado en relación a sus sucesores? Porque si bien el sonido es perfecto para la época, para un debut discográfico y para una banda que en ese entonces era la nada misma, es a partir del EP “None” de 1994, es decir su trabajo posterior, que la banda decide encarar nuevos caminos, atravesando territorios nunca antes explorados. Y es a partir de este momento que la banda logra todo lo que se propone. Y más también. E incluso sorprende. Y al día de hoy, no deja de sorprender.